jueves, 10 de diciembre de 2009
Don't forget those fantastic days
"En un oscuro amanecer me explicaste con señales lo que necesitabas. Tu cuerpo suplicó y el mio concedió. Los cinco sentidos se agudizaron. De lejos se percibia una triste canción. Una luz tenue nos indicaba el camino, estaba amaneciendo. La helada del crepúsculo empaño la ventana. El edredón blanco de mi vista se perdió. Levité. Nuestras manos estaban entrelazadas, y con fervor se consumieron. Un sensación especial entró en mi cuerpo para no irse más. Era su olor. Como una droga me sació, obligandome a necesitar de ella para ser felíz. Nuestros labios se encontraron por instinto. En ese instante me di cuenta que no podía pedir otra cosa. La razón de mi existencia estaba en mi. Tu aliento era mi sostén para respirar. Dejandome sonreir, besaste mis lagrimas deseando no verlas más. Mi reacción fue mirarte. La arena del reloj nunca tocó fondo. Desde cuando estaba obligada a amarte? Desde cuando me tenía que ver atada a vos? Como sea, había encontrado una nueva forma de vivir."
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