Así nos conocimos, con un poco de biblia juzgada y empezamos a querernos. En una tierra en la que nadie se creia valioso, ambos decaidos por igual. En fin conexiones similares. Poco a poco fuimos progresando y con la ayuda de ambos, empezamos a sentirnos personas. No había nada de malo con nosotros. Tampoco se miraba más televisión, y mamá y papá ya no eran lo principal. Nos endeudamos por el vicio. No había cigarrillo, ni alcohol, ni marihuana que pudiera compararse con esa adicción.
Con el tiempo nos fuimos dando cuenta que los corazones no siempre laten igual. Laten fuera de tiempo. Nada nos dejaba encontrar el camino correcto, las señales dejaron de ser claras. Niños en cualquiera, adultos en otra sintonía, nadie parecia entendernos.
La hipocresia del mundo contaminaba sus almas, vencidos por el humo, nuestros corazones reciclados buscaban salvarse.
A ver mi amor si vas entendiendo. Porque yo ya no puedo sola. Dementes histericos crónicos, con una pasividad que solo en nuestro melodramático ambiente lograbamos expresar.
La fantasía me está haciendo explorar mundos nuevos, se que no es real, pero me satisface cuando no encuentro la dosis exacta. Se que no es lo mejor, pero a veces le hace bien a mi alma.
Vivir y no ser felíz no es vivir. El cuerpo se llena de buenas vibras y aspecto agradable si somos felices, si no pronto se degrada. Así nos fuimos a correr, buscando eso que nos hace felices.
Aún hoy seguimos corriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario