
Hace unos días que vengo esperando que llegue un día como el de hoy! Después de tanto calor, y tantas nubes. Un día donde el cielo se vea por completo y solo el viento sea lo que se sienta. Despertarme 7.30 am, sentarme en la cama, abrir la ventana, y mirar...
Sin plantearme alternativa alguna, decidí sonreír, y levantarme. (Mirandolo desde otra perspectiva, siendo feriado, y siendo las 7.30 am, tener que levantarme a estudiar, no creo cause mucha simpatía!) Pero no hoy, no un 8 de diciembre.
Cuando llega el día de la madre es fija que todos decimos "tu día son todos los días" "gracias má" "feliz día" "te quiero". Pero de alguna manera u otra al terminar el día, se nos olvida lo fundamental que son ellas en nuestras vidas.
Por lo que conmemorando a mi santa madre, decidí bajar, y llevarle el desayuno a mi mamá a la cama. Busque una flor del jardín, y se la puse en la bandeja... la desperté y le dije feliz día. Cuan placentero se sintió!!! Y eso que no inventé la 8va maravilla del mundo, simplemente le lleve el desayuno. Senti tan gratificante su sonrisa al despertarse. Que claramente pude volver a ver a María en ella.
Lo mejor de todo? el día fue transcurriendo, y aún se mantiene así.
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