Que lindo marote tengo en la cabeza, donde solo ciertos factores me hacen escribir, y con todos ellos sueño algo distinto. Ni que hablara de hombres, puaj! (oh si?)
En este caso se hace difícil cuando compartimos el rango, cuando la cabeza se transparenta desde afuera. Pero el problema es siempre el mismo. Claro está, la inútil que se la pasa soñando despierta, admitió conformarse más de una vez con ello, y hasta incluso he admitido proferirlo, antes que a la mismísima realidad. Pero ¿qué pasa? Noches como hoy, opto por ambas, cuanto quisiera que un poquito de aquello que sueño fuera un poquito más real de lo que no lo es, y al mismo tiempo, se me hace imposible no soñar despierta, porque se me hace imposible no verlo de otra manera que esa, como si ya me rindiera desde el vamos. Pero wait! ¿Donde empieza el "vamos"?
Es la clara sensación de que en un minuto "se puede echar todo a perder" cual novela mexicana, con claro rumbo, y bizarro prefijo.
Como despertarse un día mirando el mar y eso no cuenta para uno, cuenta para dos, las caras de dormidos, y el mismo "calzón".
En estos momentos no me dan ganas de decir más, cuanto más del mismo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario